Barrios Vivos: el corazón territorial que impulsa la cultura de Bogotá en 2025
Bogotá vive uno de sus momentos más activos y diversos en materia cultural. En 2025, la ciudad se ha consolidado como un referente nacional e internacional gracias a una agenda robusta que incluye eventos de gran escala como la Bienal Internacional de Arte y Ciudad #BOG25, Navidad es Cultura, el Encuentro de Ciudades y Culturas de Iberoamérica y el Concurso Internacional de Violín. Estas apuestas han posicionado a la capital en el mapa global y han fortalecido el orgullo de habitarla. Sin embargo, detrás de estos hitos visibles y multitudinarios existe un entramado menos evidente, pero fundamental: la cultura que se crea y se vive desde los barrios.
En ese entramado, la estrategia Barrios Vivos se ha convertido en un eje clave para comprender cómo la cultura se construye de manera sostenible, participativa y cercana a la ciudadanía. Más allá de los grandes escenarios, esta iniciativa ha permitido que la creación cultural nazca del diálogo con las comunidades y de la comprensión de los territorios como espacios vivos, diversos y llenos de saberes.
Durante 2025, Barrios Vivos impulsó 163 laboratorios de cocreación en 187 barrios de 20 localidades, con la participación de más de 12.000 personas. Estos espacios propiciaron conversaciones, procesos creativos y acciones colectivas que fortalecen el tejido social, promueven la confianza entre vecinos y convierten la cultura en una herramienta cotidiana de transformación. En este sentido, los logros del sector cultural no solo se miden en cifras de asistencia o en grandes producciones, sino también en la capacidad de activar comunidades, escuchar sus voces y acompañar sus procesos.
Este trabajo territorial dialoga de manera directa con otros avances del ecosistema cultural de la ciudad. Iniciativas como EstarBien Bogotá, que puso el bienestar y la salud mental en el centro a través de experiencias artísticas y corporales, o la Escuela de Futuros, que convocó a más de 1.300 personas a imaginar colectivamente la ciudad que viene, encuentran en los barrios un terreno fértil para expandirse y cobrar sentido. Allí, el arte deja de ser un evento aislado y se convierte en una práctica cotidiana que conecta generaciones, saberes y afectos.
Asimismo, programas como Proyectos en Red, que destinó recursos para fortalecer sectores como el circo, los títeres, las artes del espacio público y la artesanía, o iniciativas como Gente Convergente, que impulsa una serie animada con identidad bogotana, se nutren de ese ecosistema comunitario que Barrios Vivos ayuda a consolidar. Lo mismo ocurre con el fortalecimiento de bibliotecas públicas, ferias editoriales y colecciones patrimoniales lideradas por BibloRed, que encuentran en los territorios aliados fundamentales para su impacto social.
Los resultados también se reflejan en el balance económico y cultural de la ciudad. En 2025, la cultura aportó 20,8 billones de pesos a la economía, representando el 4,8 % del PIB, generó más de 235.000 empleos y concentró más del 51 % del sector cultural del país. Bogotá realizó 2.243 conciertos y convocó cerca de 4 millones de asistentes, consolidándose como una capital creativa de alcance internacional. Sin embargo, estas cifras adquieren un sentido más profundo cuando se entienden como parte de un ecosistema donde la creación nace desde lo local y se proyecta hacia lo global.
En ese panorama, Barrios Vivos funciona como un puente: conecta la escala barrial con las grandes políticas culturales, articula la participación ciudadana con la planeación pública y demuestra que la cultura no solo se consume, sino que se construye colectivamente. Cada laboratorio, cada encuentro comunitario y cada proceso de cocreación aporta a una ciudad más consciente, solidaria y diversa.
Así, Bogotá avanza hacia un modelo cultural donde los grandes escenarios conviven con las calles, las plazas y los barrios; donde los festivales internacionales dialogan con los procesos comunitarios; y donde la cultura se entiende como un derecho, un motor económico y una herramienta de transformación social. En ese camino, Barrios Vivos no es un complemento, sino una pieza esencial para que la cultura siga latiendo desde el corazón mismo de la ciudad.


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